
Caldo de pollo para cuando el abogado ya se comió tus ahorros
Una olla que rinde sin reducir tu dignidad.
Recetas · rituales · casos por cerrar
Ponemos las penas sobre la mesa: las reconocemos, las cocinamos y las servimos con gusto para abrir el apetito de nuevo.
No cocinamos para olvidar.
Cocinamos para transformar.
Sentimientos de despecho
Esta primera colección reúne 13 recetas y 4 bebidas para acompañar 13 sentimientos de despecho. Elige el que habla más fuerte; las emociones suelen llegar juntas y la Chef se encargará de escuchar a las demás.
Primera colección
13 recetas · 4 bebidas · 17 rituales

Una olla que rinde sin reducir tu dignidad.

Dos salsas, una frontera útil y ningún fracaso.

La evidencia también puede ser fresca y crujiente.

Enfriar el relato para distinguir hechos de presentación.

Crujientes, presentes y lejos del teléfono.

Tiempo y temperatura para una tristeza honesta.

Una buena cena no necesita prometer cinco años.

Ternura con centro, estructura y chile.

Recuperar el paladar sin otro estudio de aceptación.

Dividir con claridad y conservarse entera.

La espera también puede terminar en postre.

Salmón con mantequilla de limón, espárragos y una copa bien servida.

Tostadas de pollo rostizado con frijoles y salsa crujiente.
BebidaCaliente, sin alcohol y sin decisiones importantes.
BebidaAmargo, luminoso y servido antes de comer.
BebidaUna medida, comida al centro y libertad para decir hasta aquí.
SobremesaUna noche puede terminar bien sin prometer una historia nueva.
Tu colección personal
En un momento sabremos si tus recetas viven aquí o también viajan contigo.
Guarda una receta o una bebida con el corazón y aquí la encontrarás cuando quieras volver a prepararla.
Elegir un ritual →Para empezar a poner la mesa
La Chef del Despecho
Ha perdido amores, vajillas y alguna que otra explicación. Eso sí, ha conservado las recetas. Su autoridad viene del oficio: sabe cuándo bajar el fuego, cuándo poner un límite y cuándo sentarse a comer sola o acompañada.
Ponte el mandil →“El despecho no es empacho, pero ambos se sienten en el estómago.
Las penas con pan son menos.